Durante casi 30 años usé Windows como sistema operativo principal. Hace un año, decidí migrar (laboralmente) al mundo Linux, y elegí Kubuntu por su entorno KDE, su estabilidad y su equilibrio entre facilidad de uso y potencia. Lo configuré a mi gusto, desde el entorno de escritorio hasta los scripts y las herramientas para mis impresoras 3D.
Pero la curiosidad nunca descansa. Y hay una distribución de la que todos hablan bien, que es utilizada por desarrolladores, usuarios avanzados e incluso por el propio Linus Torvalds: Fedora. Así que decidí instalarla en dual boot, junto a mi Kubuntu ya personalizado. Aquí comienza una travesía que me llevó por problemas con GRUB, conflictos entre BIOS y UEFI, y que finalmente me hizo volver a Kubuntu como sistema único.
Instalación de Fedora en dual boot
La instalación en sí fue sencilla. Fedora reconoció las particiones existentes, y la instalé en una partición aparte. Sin embargo, el primer signo de alarma fue que Fedora trajo su propio GRUB, que sobrescribió el de Kubuntu. Al reiniciar, aparecía el GRUB de Fedora, pero no ofrecía una entrada clara para Kubuntu. El sistema existía, pero no arrancaba desde ahí.
Logré iniciar desde un live USB, montar Kubuntu, y reinstalar su GRUB usando grub-install y update-grub. Esto restauró temporalmente el arranque de Kubuntu, pero la configuración era frágil y cualquier actualización del GRUB desde Fedora podía volver a romperlo.
La impresora 3D: otra piedra en el camino
Fedora no fue del todo amable con mi impresora (de tinta). Mientras que en Kubuntu bastó con instalar CUPS y agregar el dispositivo, en Fedora debí instalar varios paquetes adicionales, incluyendo dependencias específicas que no estaban disponibles por defecto. No fue imposible, pero definitivamente más engorroso.
Intento de mejora: instalar rEFInd
Buscando una solución más elegante y visual al problema de GRUB, decidí probar con rEFInd, un gestor de arranque moderno y visual. La instalación parecía exitosa, y los archivos fueron copiados al directorio EFI.
El problema: mi sistema arrancaba en modo Legacy/BIOS, no en UEFI, y rEFInd no puede funcionar en BIOS. Al reiniciar, el sistema entró en "emergency mode", un entorno de rescate que indica que algo falló seriamente en el arranque. La opción era entrar con comandos, revisar logs, o reiniciar con suerte variable. ¡Todo por instalar un gestor de arranque que no podía ejecutarse en ese modo!
La decisión: limpiar y empezar desde Kubuntu
Después de analizar las opciones, decidí optar por la tercera vía: eliminar Fedora completamente. Ya había probado lo suficiente, y si bien Fedora es una distribución poderosa, sus elecciones por defecto (como el uso obligatorio de Legacy y un GRUB intrusivo) no se adaptaron a mi situación ni a mis necesidades. Reformaté las particiones, restauré el GRUB de Kubuntu y reinicié. Todo volvió a funcionar sin problemas.
Conclusión
Mi curiosidad con Fedora me llevó a aprender mucho sobre el sistema de arranque, las diferencias entre BIOS y UEFI, y los peligros de instalar una segunda distribución sin considerar bien su comportamiento con el bootloader. Fedora es una excelente distribución, pero en mi caso, el costo de compatibilidad y la complejidad extra que introdujo no compensaron los beneficios.
Comprendo que existe una diferencia de filosofías muy claras: FEDORA=ACTUALIZACION = KUBUNTU=ESTABILIDAD
Por el momento, prefiero la estabilidad, no sabía que era tan importante
Hoy, con Kubuntu arrancando en modo Legacy, sin esperas innecesarias en el GRUB, y con todo mi entorno nuevamente a punto, me siento como en casa. Y si alguna vez vuelvo a probar otra distribución, será en una máquina virtual, lejos de mis discos principales.